La Sinfonía n.º 1 en do mayor, op. 21, es la primera de las nueve sinfonías de Ludwig van Beethoven. Fue compuesta en Viena entre los años 1799 y 1800 y fue dedicada al barón Van Swieten, melómano y amigo de Wolfgang Amadeus Mozart.
Está escrita para una orquesta formada por cuerdas, dos flautas, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, dos trompas, dos trompetas y percusión.
Se estrenó el 2 de abril de 1800 en el Burgtheater de Viena. A pesar de que tiene una estructura muy clásica, la obra fue criticada por su aspecto innovador: la obertura no comenzaba con la tonalidad principal (do mayor), tenía numerosas modulaciones, el tercer movimiento (falsamente titulado Menuetto) era demasiado rápido, etc. Se le achacaban demasiadas similitudes con la Sinfonía n.º 41 (Júpiter) de Mozart o con otras sinfonías de Haydn.
La Primera sinfonía es de alguna manera una introducción a todo
lo que escribirá Beethoven más tarde: explora en efecto numerosos
horizontes a menudo contrastados. Así, se define sucesivamente como
lírica y serena (en los dos últimos movimientos), sombría y apasionada
(en la introducción lenta), tensa y dramática (en la Allegro inicial), y
con patetismo (en el movimiento lento). Parece por otro lado ser una
premonición de los movimientos lentos de las sinfonías Tercera y
Séptima. Para el final se inspiró en Haydn,
cuya influencia se hace más evidente en las ejecuciones rápidas; de
hecho, el movimiento más innovador de esta obra es el tercero, que es un
scherzo, vivo y ligero, el cual usaría Beethoven de ahí en adelante en lugar del minueto tradicional.
Tiene cuatro movimientos:
Adagio molto. Allegro con brio
Andante cantabile con moto
Menuetto – Allegro molto e vivace
Finale – Adagio, allegro molto e vivace
Escuchamos la versión de la Orquesta Sinfónica de Chicago dirigida por Georg Solti en una grabación de 1978.
Capriccio es una ópera compuesta por Richard Strauss, con libreto en alemán escrito entre el propio compositor y el director Clemens Krauss, subtitulada "Una pieza de conversación para música". Se estrenó en el Nationaltheater de Múnich el 28 de octubre de 1942. Es la última de las óperas escritas por Strauss (Op. 85), estrenada siete años antes de la muerte de Strauss.
Sin embargo, la génesis del libreto procede de Stefan Zweig en los años treinta y Joseph Gregor
desarrolló aún más la idea varios años después. Strauss luego cogió el
libreto, pero finalmente reclutó a Krauss como su colaborador en la
ópera. La mayor parte del libreto final es de Krauss.
R. Strauss subtituló esta ópera como "Una pieza conversacional para
música". Su tema puede resumirse en: ¿Qué es más importante, las
palabras o la música?". La cuestión se dramatiza en la historia de una
condesa dividida entre dos pretendientes: Olivier, un poeta, y Flamand, un compositor.
Estamos en París en 1775. En el château de la condesa Madeleine, se ensaya el sexteto
recientemente compuesto por Flamand. Olivier y Flamand debaten el poder
relativo de la música y las palabras. El director de teatro La Roche se
despierta de su siesta, y les recuerda a los dos que los empresarios son
necesarios para hacer que su obra viva. Olivier ha escrito una nueva
obra para el cumpleaños de la Condesa al día siguiente, y prosiguen con
el ensayo.
La Condesa y su hermano, el Conde, discuten sobre sus respectivos
pretendientes. Bromea con su hermana diciendo que su amor por la música
es paralela a la atención que Flamand le presta. A su vez, ella le dice a
su hermano que su amor por las palabras se debe a su atracción por la
actriz Clairon. El Conde se inclina por los affairs breves, pero
la Condesa desea un amor duradero. No puede decidirse entre Flamand y
Olivier. Clairon llega, y ella y el Conde leen una escena de la obra de
Olivier, que culmina en un soneto de amor. Se marchan para ensayar en el
teatro.
Olivier le dice a la Condesa que el soneto está dirigido a ella.
Flamand entonces pone música al soneto y lo canta, lo que abruma a
Olivier. Piden a Olivier que haga cortes en su obra. Flamand declara su
amor por la Condesa. Ella le pide encontrarse en la biblioteca a la
mañana siguiente a las 11, cuando ella le dará su decisión. Se sirve
refrescos mientras que bailarines y cantantes entretienen a los
invitados. La Roche describe su planeado entretenimiento para el cumpleaños
en dos partes, el "Nacimiento de Palas Atenea" seguida por "La caída de Cartago".
Los invitados se burlan de él, pero La Roche defiende su fe en el
teatro. Después él desafía a Flamand y Olivier para que creen nuevas
obras maestras, la Condesa les encarga colaborar en una ópera. La Condesa
propone que la ópera represente los acontecimientos de esa tarde.
El Conde y Clairon se marchan a París con la compañía teatral. En la
escena final, a la luz de la Luna, el mayordomo le recuerda a la Condesa que tanto Olivier
como Flamand la encontrarán en la biblioteca a la mañana siguiente para saber el final de la
ópera. Aún indecisa, ella canta la inseparabilidad de palabras y música,
y consulta a su imagen en el espejo para tomar una decisión. El mayordomo
anuncia que "La cena está servida" y así acaba la ópera.
Escuchamos la versión de Renee Fleming, Russell Braun, Joseph Kaiser, Sarah Connolly y la Orquesta del Metropolitan Opera dirigidos por Andrew Davis en 2011.
Los Wesendonck Lieder, WWW 91, es un ciclo de canciones compuesto por Richard Wagner mientras estaba trabajando en Tristán e Isolda. Este ciclo y el Idilio de Sigfrido son las dos únicas obras de concierto de Wagner que se interpretan regularmente. Los Wesendonck Lieder fueron publicados bajo el título de Cinco poemas de Mathilde Wesendonck para voz de mujer y piano (Fünf Gedichte von Mathilde Wesendonk für eine Frauenstimme und Klavier) en 1857 y 1858 por C.F. Peters. El ciclo es una colección de poemas de Mathilde Wesendonck (1828-1902), la esposa de uno de los mecenas de Wagner. Wagner había conocido a Otto Wesendonck, un comerciante de sedas, en Zurich, donde el compositor se había refugiado después de huir de Sajonia tras el levantamiento de mayo en Dresde de 1849. Durante un tiempo, Wagner y su esposa Minna vivieron en el Asyl, una casita ubicada en la propiedad de los Wesendonck. Se ha dicho a veces que Wagner y Mathilde tuvieron una relación amorosa. De cualquier manera, la situación y la mútua atracción contribuyeron ciertamente a la intensidad en la concepción de Tristán e Isolda, donde también hay una influencia de los poemas de Mathilde. Los poemas mismos tienen un estilo anhelante y cargado de patetismo influenciado por Wilhelm Müller (1794-1827), el autor de muchos poemas usados por Schubert a principios de siglo. Pero el lenguaje es más enrarecido e intenso por el desarrollo del estilo romántico. El mismo Wagner llamó a dos de las canciones del ciclo "estudios" para Tristán e Isolda, usando por primera vez ciertas ideas musicales que más tarde fueron desarrolladas en la ópera. En "Träume" pueden oírse las raíces del dúo de amor del acto II, mientras que en "Im Triebhaus" (la última de las cinco que se compuso) utiliza música que luego desarrolló extensamente en el preludio del acto III. El estilo cromático-armónico de Tristán impregna las cinco canciones del ciclo. Wagner escribió inicialmente las canciones para voz de mujer y piano solo, pero también realizó una versión de "Träume" completamente orquestada para ser interpretada por una orquesta de cámara bajo la ventana de Mathilde en ocasión de su cumpleaños el 23 de diciembre de 1857. El ciclo fue estrenado en público cerca de Mainz el 30 de julio de 1862 bajo el título de Cinco canciones para voz femenina. La orquestación del ciclo completo para gran orquesta la realizó Felix Mottl, el director wagneriano.
Escuchamos Im Triebhaus (En el invernadero) en la versión de Christa Ludwig con la Orquesta Philharmonia de Londres bajo la dirección Otto Klemperer.
Rigoletto es un melodrama en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la obra teatral Le Roi s'amuse, de Víctor Hugo. Fue estrenada el 11 de marzo de 1851 en el teatro La Fenice de Venecia. Está considerada por muchos una de las primeras obras maestras operísticas de mediados de la carrera de Verdi.
Se trata de un drama de pasión, engaño, amor filial y venganza que tiene como protagonista a Rigoletto, el bufón jorobado de la corte del Ducado de Mantua.
A principios de 1851,
el teatro de La Fenice de Venecia invitó a Verdi a componer una nueva
ópera para ser estrenada allí, en una época en que ya era un compositor
bien conocido con un grado de libertad a la hora de elegir las obras que
prefería musicar. Pidió entonces a Piave (con quien ya había trabajado
en Ernani, I due Foscari, Macbeth, Il corsaro y Stiffelio) que examinara la obra Kean, de Alejandro Dumas, padre, pero sentía que necesitaba un tema más enérgico con el que trabajar.
Verdi pronto dio con el drama francés Le Roi s’amuse (El rey se divierte), del escritor Víctor Hugo.
Más tarde explicó que "Contiene posiciones extremadamente poderosas...
El tema es grande, inmenso, y tiene un personaje que es una de las más
importantes creaciones del teatro de todos los países y todas las
épocas". Era un tema muy controvertido y el propio Hugo había tenido
problemas con la censura en Francia,
que había prohibido producciones de esta obra después de su primera
representación casi veinte años antes (y continuaría prohibida durante
otros treinta años). Como la Austria de la época directamente controlaba gran parte del norte de Italia, se presentó ante el Consejo de Censores austriacos. La obra de Hugo representaba a un rey (Francisco I de Francia) como un seductor cínico e inmoral, algo que resultaba inaceptable en la Europa de la Restauración posterior a las guerras napoleónicas.
El asunto se resolvió gracias a la diplomacia de los administradores
del teatro. Brenna, el secretario de La Fenice, mostró a los austriacos
algunas cartas y artículos representando el mal personaje pero el gran
valor del artista, ayudando para mediar en la disputa. Se trasladaron a
Busseto y allí se pusieron de acuerdo con Verdi y el libretista para que
se cambiasen al menos estos puntos: Trasladar la acción de la Corte de Francia
a un ducado de Francia o Italia; y cambiar los nombres de los
protagonistas inventados por Víctor Hugo. En la versión italiana el
duque gobierna Mantua y pertenece a la familia Gonzaga:
los Gonzaga se habían extinguido hacía tiempo a mediados del siglo XIX,
y el Ducado de Mantua ya no existía, de manera que no se podía ofender a
nadie. La escena en la que el soberano se retira a la habitación de
Gilda se eliminaría. La visita del duque a la taberna no sería dictada
por bajos propósitos, sino provocada por un truco. El jorobado
(originalmente, Triboulet) pasó a ser llamado Rigoletto (del francés rigolo = divertido). El nombre de la obra también se cambió.
Verdi aceptó estos condicionantes y el contrato se firmó. Las firmas
fueron tres: Verdi, Piave y Guglielmo Brenna, secretario de La Fenice.
Así fue como nació la ópera Rigoletto que hoy se conoce. Verdi se propuso en esta obra conciliar la estructura tradicional del melodrama
con la complejidad del protagonista, Rigoletto, y eso no lo pudo
cambiar la censura con sus condiciones. El bufón Rigoletto es un
personaje verdiano, que se mueve entre el afecto por su hija y el odio
por el Duque y los cortesanos. Es exactamente lo que Verdi quería
realizar.
Para el estreno, Verdi tuvo a Felice Varesi como Rigoletto, el joven tenor Raffaele Mirate como el duque y Teresina Brambilla como Gilda (aunque Verdi hubiera preferido a Teresa De Giuli Borsi).
Teresina Brambilla era una soprano bien conocida procedente de una
familia de cantantes y músicos; una de sus sobrinas, Teresa Brambilla,
fue esposa de Amilcare Ponchielli.
La inauguración fue un triunfo completo, especialmente la escena dramática, y el aria cínica del duque, "La donna è mobile", se cantaba por las calles al día siguiente.
Debido al alto riesgo de copias no autorizadas, Verdi había exigido
el máximo secreto de todos los cantantes y músicos. Mirate tuvo la
partitura a su disposición sólo unas pocas tardes antes del estreno y se
vio obligado a jurar que no cantaría ni silbaría la melodía de "La
donna è mobile".
Escuchamos la versión de Rigoletto interpretada por Ingvar Wixell, Luciano Pavarotti, Edita Gruberova y la Orquesta Filarmónica de Viena dirigidos todos por Riccardo Chailly. La puesta en escena es de Jean Pierre Ponnelle. La grabación es de 1983.