jueves, 7 de agosto de 2014

Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel, opus 28. Richard Strauss


Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel, op. 28 (título original en alemán Till Eulenspiegels lustige Streiche) es un poema sinfónico compuesto por Richard Strauss. El estreno tuvo lugar el 5 de noviembre de 1895 en Colonia bajo la batuta de Franz Wüllner. Más tarde el propio autor dirigió otra interpretación en Múnich el 29 de noviembre de 1895 y Hans Richter el estreno en Viena el 5 de enero de 1896. Se trata de una crónica de las desventuras y travesuras de Till Eulenspiegel, que era un héroe popular campesino del folklore del norte de Alemania y los Países Bajos. Los dos temas que representan a Till son interpretados por la trompa y el clarinete en re respectivamente. El tema de la trompa es una melodía cantarina que alcanza un clímax, cae hacia abajo y finaliza con tres notas largas y fuertes, cada vez más graves. El tema del clarinete es astuto y zalamero, lo cual sugiere a un embaucador haciendo lo que mejor sabe hacer.

La partitura de esta obra es toda ella una puesta en escena: no hay una página que no sea un bosquejo, una decoración, que no evoque una acción, que no pinte uno o varios personajes. La propia partitura impresa recoge indicaciones del compositor como la siguiente: «Érase una vez un bellaco idiota llamado Till Eulenspiegel. Era un pícaro malvado que disfrutaba inventando trucos nuevos.» Los violines frasean la introducción del cuento, el «érase una vez», en el que el héroe no tarda en presentarse. El tema de Till Eulenspiegel, que servirá de estribillo, se descompone en dos motivos principales que persisten bajo diversos aspectos en las mismas estrofas preservando de esta forma la unidad del discurso. En un rotundo fa mayor el primer motivo es expuesto en la trompa, en notas picadas y ligeramente cromatizadas, de peligrosa ejecución y temidas con justicia por los trompistas. La marcha rítmica, un poco claudicante, sugiere deformidad y sobre todo la desvergüenza del personaje. Se amplía este material temático en un accelerando de toda la orquesta, con un calderón que cierra el preámbulo. Surge entonces un nuevo y breve motivo tocado por el clarinete en re que es como una risa burlona o una pirueta gesticulante: «[...] un gnomo realmente malvado, a la espera de nuevos golpes». «¡Esperad un poco, hipócrita!» Till medita su primera hazaña y se oye un trémolo de las violas. Entonces se lanza entre las mujeres de un mercado esparciendo sus mercancías, expresado con un violento estallido de los platillos y algarabía orquestal, clarinete bajo y carraca en un ritmo galopante. Pero Till ha desaparecido ya: «Escondido en una madriguera de ratones» (fagot), prepara una nueva hazaña.
Disfrazado de pastor, «chorreando untuosidad y moralidad», arenga a la masa: especie de aire popular en si bemol, sostenido por una retórica un poco grandilocuente. «Al bribón se le ve la oreja» y tiene que emprender la fuga. Pero es sacudido por un «estremecimiento, ya que se ha burlado de la religión»: ¿premonición de su trágico fin? Cinco violines dividos y las trompas con sordina expresan esta pasajera emoción. En la nueva estrofa, nuevas provocaciones. Till ahora convertido en seductor corteja a las muchachas bonitas: sorprendente cadenza del violín solo, preludiando los arabescos del clarinete y del oboe. Till «hace una petición de matrimonio» y es rechazado; el primer motivo de su tema invertido en el bajo describe su despecho. El segundo motivo se repite en trompetas y trombones clamando su furor. Calderón: Till «jura saciar su venganza contra la humanidad». Caricaturizada por los fagotes sobre un nuevo tema popular, se presenta la docta asamblea de pedantes filisteos ante la cual Till «desarrolla monstruosas tesis», sobre un material melódico casi anodino, pero con un tratamiento refinado con la división de la cuerda y de las maderas. Unos curiosos efectos de síncopa discuten las aserciones de Till. Pero éste se ha escapado ya: «grandes gesticulaciones» de las flautas y después «viva canción callejera», intencionadamente vulgar, que parece silbar Till. Y nuevas extravagancias: desencadenado «reza obra vez la plegaria ante el pueblo (motivo de la arenga ya escuchado)». Pero las amenazas se acumulan: la trompa vuelve a exponer el primer motivo de Till con un extraño tono maléfico que parece aludir a su destino. Se prepara una venganza colectiva, mientras la tensa orquesta se concentra en un tutti que recapitula el rondó, desembocando en un fortissimo y sobre un redoble de percusión que anuncia la horca, la gente detiene a Till y lo conduce ante un tribunal.
En el último episodio con los jueces y su pompa se escuchan sombríos acordes de los trombones, mientras Till se esfuerza por hacerles frente con su segundo motivo en el clarinete. Se suceden las sentencias y las protestas de Till, pero la sentencia definitiva es pronunciada por trompas, trombones y fagotes en su registro grave. Lúgubres acordes sobre un implacable intervalo de séptima (fa-sol bemol) pronuncian la condena a muerte. El tema de Till se desagarra sobre los trinos de las flautas y Till es colgado. Silencio. En el epílogo se repite la frase introductoria seguida de una última evocación emocionada del recuerdo del héroe en el clarinete y el clarinete bajo. Los breves compases de la coda con la orquesta completa proclaman la apoteosis de lo que siempre estará vivo, la inmortal alegría de Till Eulenspiegel.
Este maravilloso cuento musical es un modelo de la obra de orquesta con programa. Cuenta con una sucesión de imágenes sonoras diversas, pero no desperdigadas gracias a la profunda unidad del total y al excepcional sentido de la dramatización. La plasticidad de una orquesta de efectivos bastante considerables sin llegar a ser excesivos, que se muestra llena de virtuosismo. Su duración es de unos quinte minutos, siendo el poema sinfónico más corto de Richard Strauss. En resumen, se trata según el mismo Strauss de un rápido y delicioso cuarto de hora «con la intención de divertirse bien por una vez en una sala de conciertos». Según Debussy, esta pieza se parece a «una hora de música nueva en la casa de locos: clarinetes que describen trayectorias dementes, trompetas que siempre están con la sordina puesta y trompas que para prevenir un latente estornudo se apresuran a responder respetuosamente ¡Jesús! Tenemos ganas de estallar de risa o de gritar hasta morir y uno se asombra de volver a encontrar las cosas en su sitio.»

Escuchamos la versión de Lorin Maazel dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de la Radiodifusión Bávara en una grabación de 1999.


martes, 1 de julio de 2014

Sinfonía nº 1 en do mayor, opus 21. Ludwig van Beethoven


La Sinfonía n.º 1 en do mayor, op. 21, es la primera de las nueve sinfonías de Ludwig van Beethoven. Fue compuesta en Viena entre los años 1799 y 1800 y fue dedicada al barón Van Swieten, melómano y amigo de Wolfgang Amadeus Mozart.
Está escrita para una orquesta formada por cuerdas, dos flautas, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, dos trompas, dos trompetas y percusión.
Se estrenó el 2 de abril de 1800 en el Burgtheater de Viena. A pesar de que tiene una estructura muy clásica, la obra fue criticada por su aspecto innovador: la obertura no comenzaba con la tonalidad principal (do mayor), tenía numerosas modulaciones, el tercer movimiento (falsamente titulado Menuetto) era demasiado rápido, etc. Se le achacaban demasiadas similitudes con la Sinfonía n.º 41 (Júpiter) de Mozart o con otras sinfonías de Haydn.
La Primera sinfonía es de alguna manera una introducción a todo lo que escribirá Beethoven más tarde: explora en efecto numerosos horizontes a menudo contrastados. Así, se define sucesivamente como lírica y serena (en los dos últimos movimientos), sombría y apasionada (en la introducción lenta), tensa y dramática (en la Allegro inicial), y con patetismo (en el movimiento lento). Parece por otro lado ser una premonición de los movimientos lentos de las sinfonías Tercera y Séptima. Para el final se inspiró en Haydn, cuya influencia se hace más evidente en las ejecuciones rápidas; de hecho, el movimiento más innovador de esta obra es el tercero, que es un scherzo, vivo y ligero, el cual usaría Beethoven de ahí en adelante en lugar del minueto tradicional.

Tiene cuatro movimientos:
  • Adagio molto. Allegro con brio
  • Andante cantabile con moto
  • Menuetto – Allegro molto e vivace
  • Finale – Adagio, allegro molto e vivace
Escuchamos la versión de la Orquesta Sinfónica de Chicago dirigida por Georg Solti en una grabación de 1978.


martes, 3 de junio de 2014

Capriccio. Richard Strauss


Capriccio es una ópera compuesta por Richard Strauss, con libreto en alemán escrito entre el propio compositor y el director Clemens Krauss, subtitulada "Una pieza de conversación para música". Se estrenó en el Nationaltheater de Múnich el 28 de octubre de 1942. Es la última de las óperas escritas por Strauss (Op. 85), estrenada siete años antes de la muerte de Strauss.
Sin embargo, la génesis del libreto procede de Stefan Zweig en los años treinta y Joseph Gregor desarrolló aún más la idea varios años después. Strauss luego cogió el libreto, pero finalmente reclutó a Krauss como su colaborador en la ópera. La mayor parte del libreto final es de Krauss.
R. Strauss subtituló esta ópera como "Una pieza conversacional para música". Su tema puede resumirse en: ¿Qué es más importante, las palabras o la música?". La cuestión se dramatiza en la historia de una condesa dividida entre dos pretendientes: Olivier, un poeta, y Flamand, un compositor.

Estamos en París en 1775. En el château de la condesa Madeleine, se ensaya el sexteto recientemente compuesto por Flamand. Olivier y Flamand debaten el poder relativo de la música y las palabras. El director de teatro La Roche se despierta de su siesta, y les recuerda a los dos que los empresarios son necesarios para hacer que su obra viva. Olivier ha escrito una nueva obra para el cumpleaños de la Condesa al día siguiente, y prosiguen con el ensayo.
La Condesa y su hermano, el Conde, discuten sobre sus respectivos pretendientes. Bromea con su hermana diciendo que su amor por la música es paralela a la atención que Flamand le presta. A su vez, ella le dice a su hermano que su amor por las palabras se debe a su atracción por la actriz Clairon. El Conde se inclina por los affairs breves, pero la Condesa desea un amor duradero. No puede decidirse entre Flamand y Olivier. Clairon llega, y ella y el Conde leen una escena de la obra de Olivier, que culmina en un soneto de amor. Se marchan para ensayar en el teatro.
Olivier le dice a la Condesa que el soneto está dirigido a ella. Flamand entonces pone música al soneto y lo canta, lo que abruma a Olivier. Piden a Olivier que haga cortes en su obra. Flamand declara su amor por la Condesa. Ella le pide encontrarse en la biblioteca a la mañana siguiente a las 11, cuando ella le dará su decisión. Se sirve refrescos mientras que bailarines y cantantes entretienen a los invitados. La Roche describe su planeado entretenimiento para el cumpleaños en dos partes, el "Nacimiento de Palas Atenea" seguida por "La caída de Cartago". Los invitados se burlan de él, pero La Roche defiende su fe en el teatro. Después él desafía a Flamand y Olivier para que creen nuevas obras maestras, la Condesa les encarga colaborar en una ópera. La Condesa propone que la ópera represente los acontecimientos de esa tarde.
El Conde y Clairon se marchan a París con la compañía teatral. En la escena final, a la luz de la Luna, el mayordomo le recuerda a la Condesa que tanto Olivier como Flamand la encontrarán en la biblioteca a la mañana siguiente para saber el final de la ópera. Aún indecisa, ella canta la inseparabilidad de palabras y música, y consulta a su imagen en el espejo para tomar una decisión. El mayordomo anuncia que "La cena está servida" y así acaba la ópera.

Escuchamos la versión de Renee Fleming, Russell Braun, Joseph Kaiser, Sarah Connolly y la Orquesta del Metropolitan Opera dirigidos por Andrew Davis en 2011.





jueves, 15 de mayo de 2014

Wesendonck Lieder. Richard Wagner

Mathilde Wesendonck (1828-1902)

Los Wesendonck Lieder, WWW 91, es un ciclo de canciones compuesto por Richard Wagner mientras estaba trabajando en Tristán e Isolda. Este ciclo y el Idilio de Sigfrido son las dos únicas obras de concierto de Wagner que se interpretan regularmente. Los Wesendonck Lieder fueron publicados bajo el título de Cinco poemas de Mathilde Wesendonck para voz de mujer y piano (Fünf Gedichte von Mathilde Wesendonk für eine Frauenstimme und Klavier) en 1857 y 1858 por C.F. Peters.

El ciclo es una colección de poemas de Mathilde Wesendonck (1828-1902), la esposa de uno de los mecenas de Wagner. Wagner había conocido a Otto Wesendonck, un comerciante de sedas, en Zurich, donde el compositor se había refugiado después de huir de Sajonia tras el levantamiento de mayo en Dresde de 1849. Durante un tiempo, Wagner y su esposa Minna vivieron en el Asyl, una casita ubicada en la propiedad de los Wesendonck.
Se ha dicho a veces que Wagner y Mathilde tuvieron una relación amorosa. De cualquier manera, la situación y la mútua atracción contribuyeron ciertamente a la intensidad en la concepción de Tristán e Isolda, donde también hay una influencia de los poemas de Mathilde.
Los poemas mismos tienen un estilo anhelante y cargado de patetismo influenciado por Wilhelm Müller (1794-1827), el autor de muchos poemas usados por Schubert a principios de siglo. Pero el lenguaje es más enrarecido e intenso por el desarrollo del estilo romántico.
El mismo Wagner llamó a dos de las canciones del ciclo "estudios" para Tristán e Isolda, usando por primera vez ciertas ideas musicales que más tarde fueron desarrolladas en la ópera. En "Träume" pueden oírse las raíces del dúo de amor del acto II, mientras que en "Im Triebhaus" (la última de las cinco que se compuso) utiliza música que luego desarrolló extensamente en el preludio del acto III. El estilo cromático-armónico de Tristán impregna las cinco canciones del ciclo.
Wagner escribió inicialmente las canciones para voz de mujer y piano solo, pero también realizó una versión de "Träume" completamente orquestada para ser interpretada por una orquesta de cámara bajo la ventana de Mathilde en ocasión de su cumpleaños el 23 de diciembre de 1857. El ciclo fue estrenado en público cerca de Mainz el 30 de julio de 1862 bajo el título de Cinco canciones para voz femenina. La orquestación del ciclo completo para gran orquesta la realizó Felix Mottl, el director wagneriano.

Escuchamos Im Triebhaus (En el invernadero) en la versión de Christa Ludwig con la Orquesta Philharmonia de Londres bajo la dirección Otto Klemperer.